Un nuevo hito histórico se escribió entre Panamá y Costa Rica con la firma este miércoles, 18 de marzo, entre la Secretaría Nacional del Ferrocarril de Panamá (SNDF) y el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (INCOFER), de un Memorando de Entendimiento en materia de cooperación ferroviaria que prevé convertir esta obra en un Corredor Logístico Ferroviario.
La ceremonia, la cual fue presidida por el canciller, Javier Martínez Acha, permitió formalizar este instrumento bilateral que lleva las firmas de Henry Faarup, secretario de la SNDF, y Álvaro Bermúdez, presidente del INCOFER.
Este documento, sienta las bases de un marco de colaboración técnica e institucional que permite compartir conocimiento especializado, alinear estándares operativos, coordinar estudios de ingeniería y avanzar de manera conjunta hacia la integración logística regional.
“Empezamos a trazar un nuevo futuro, una línea sobre el mapa de nuestras regiones sobre una apuesta por el progreso de integración de un futuro compartido. Tenemos la oportunidad de escribir nuestro propio capítulo ferroviario transformador para Panamá, porque redefine nuestra geografía económica que reducirá los costos logísticos y aumentará la competitividad del Canal de Panamá”, destacó el canciller.
Agregó que, esta cooperación genera esperanza de una visión compartida con un país hermano que ve en este proyecto una obra regional de integración.
Durante el acto, Faarup hizo un repaso del proyecto cuyo plan maestro arrancó en enero de 2025. Ya para enero de 2026, el Gabinete aprobó la contratación formal de AECOM USA, Inc. para la asesoría técnica y el estudio de factibilidad.
Indicó que, a la fecha, existe un trazado preliminar de unos 475 kilómetros desde la ciudad de Panamá hasta Paso Canoas, con catorce estaciones proyectadas y una primera fase de construcción orientada al tramo Panamá Pacífico–Divisa.
“Para Panamá, el instrumento representa el primer paso formal en la construcción de lo que el Gobierno Nacional ha denominado el Corredor Logístico Ferroviario Centroamericano. No estamos construyendo un tren, estamos construyendo la infraestructura de la próxima generación de la economía panameña y una nueva geografía económica para Centroamérica”, enfatizó el secretario Faarup.
Con este memorando, Costa Rica, es el primer socio de Panamá en esta visión regional, avanzando en el desarrollo de su propio corredor ferroviario con proyección hacia Nicaragua, lo que sitúa este documento bilateral como el primer paso formal en una cadena de acuerdos que podría integrar físicamente a Centroamérica por primera vez en su historia moderna.
Por su parte, Bermúdez, destacó la firma como un tema de importancia para ambas naciones que les permitirá desarrollar iniciativas conjuntas de mayor impacto económico y social logrando mejores actividades logísticas, turismo y movilizar la economía de manera distinta.
“Mantengamos esta interacción, creo que hoy existe muchísima tecnología que podemos implementar y tomemos todo eso como una oportunidad para nuestros países, para desarrollar los sistemas, tener naciones que puedan pensar fuera de la caja y desarrollar diferente”, destacó.
La SNDF adelantó que, se ha iniciado el censo socioeconómico, los estudios de impacto ambiental y el diseño conceptual del puente ferroviario sobre el Canal de Panamá, proyecto que ha adoptado los estándares de desempeño del IFC, los marcos de evaluación del Banco Mundial y los criterios del Banco Europeo de Inversiones, no como requisito externo, sino como convicción institucional.
Para esta actividad estuvieron presentes miembros del cuerpo diplomático acreditado, teniendo en cuenta que el Reino Unido, la Unión Europea, la CAF y el BCIE han mantenido conversaciones activas con la Secretaría.
La redefinición de la identidad estratégica del proyecto lo ubica como una plataforma de desarrollo económico territorial que integra fibra óptica, transmisión eléctrica, agua, puertos secos, zonas francas e interconexión portuaria.
Cada una de las catorce estaciones proyectadas está concebida como un ancla de desarrollo local, nodos que impulsarán empleo, comercio, servicios, turismo y nuevas economías regionales. Por primera vez en su historia, el interior del país no es el final del mapa, sino parte del centro del sistema.





