Cuatro veces por semana, después de cumplir con su jornada laboral y antes de asistir a la universidad, Prudencio Hernández dedica dos horas de su tiempo a enseñar. No recibe salario ni reconocimiento material. Su motivación es otra: servir y transformar vidas a través de la educación.
Entre sus estudiantes hay cinco mujeres de la comunidad de Kuna Nega. Una de ellas es su propia madre, Carolina Solano, quien a los 63 años acaba de aprobar el primer grado y avanzar a segundo, gracias al programa “Mi Nueva Meta” del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES).
Carolina aprendió primero a leer y escribir mediante el programa “Muévete por Panamá”. Fue su hijo quien la alfabetizó y, al ver su entusiasmo, decidió inscribirla en “Mi Nueva Meta”, una iniciativa del MIDES y el Instituto Panameño de Educación por Radio (IPER) que permite a jóvenes y adultos continuar su formación primaria.
Tras tres meses de estudio constante, Carolina presentó su examen final y lo aprobó con éxito.
“Estoy feliz de seguir avanzando. Nunca pensé que llegaría tan lejos”, afirma. “Mi hijo ha sido mi mayor apoyo”.
Hoy, Prudencio no solo es su maestro, sino el reflejo de cómo los programas sociales pueden generar cadenas de impacto que trascienden generaciones.
“Mi Nueva Meta” nació como respuesta a una realidad persistente: miles de panameños que, por distintas razones, no pudieron completar su educación básica. A través de un modelo flexible, conocido como “El Maestro en Casa”, el programa combina materiales auto instructivos, clases radiales y acompañamiento de maestros voluntarios.
Este sistema permite completar un grado en un trimestre, lo que hace posible culminar la educación básica en aproximadamente dos años.
Actualmente, el MIDES mantiene 14 ambientes activos en comunidades como Kuna Nega (Ancón), Santa Ana, Juan Díaz y Chilibre, beneficiando a personas de distintas edades.
En la jornada en la que Carolina aprobó su examen, también lo hicieron Fernando Santoya, de 62 años; Reinelia Hernández, de 22; y Ana Castillo, de 18, evidenciando que el acceso a la educación no distingue edades.
Durante los últimos 17 meses de administración, el programa “Muévete por Panamá” ha logrado alfabetizar a 2,106 personas en todo el país. Más del 61 % de ellas son mujeres, muchas residentes en zonas rurales y comunidades vulnerables.
La provincia de Panamá lidera el número de beneficiarios, seguida de Bocas del Toro, Panamá Oeste, Chiriquí y la Comarca Ngäbe-Buglé.
Estos avances permitieron dar el siguiente paso: crear “Mi Nueva Meta” como una vía real de continuidad educativa, evitando que el proceso de alfabetización se quede a medio camino.
Para la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Carles, estos programas representan una política pública con rostro humano.
“Estamos restituyendo derechos y creando oportunidades reales para quienes no pudieron asistir a la escuela. La educación es una herramienta transformadora”, ha señalado.
Ese compromiso se refleja también en los más de 430 maestros voluntarios que, como Prudencio, dedican tiempo y esfuerzo para que miles de personas puedan aprender.
Para Carolina Solano, avanzar a segundo grado es un logro personal. Para el MIDES, es una muestra concreta de que la educación inclusiva funciona. Y para Prudencio, es la confirmación de que enseñar puede cambiar destinos, empezando por el propio hogar.
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Madre e hijo ahora comparten el aula, el aprendizaje y un sueño común: llegar hasta sexto grado. Un sueño que, gracias a la educación y al compromiso social, ya no parece lejano.
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