Con el objetivo de reforzar la protección de los trabajadores en actividades de alto riesgo, el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) y la Caja de Seguro Social (CSS) pusieron en marcha en el distrito de Barú la primera fase del Programa de Vigilancia Médica Ocupacional, impactando a más de 700 colaboradores del sector palmicultor.
La estrategia se centra en empresas dedicadas al cultivo y procesamiento de palma aceitera, una actividad que conlleva exposición constante a agroquímicos, largas jornadas bajo el sol, esfuerzos físicos repetitivos, uso de herramientas cortopunzantes y maquinaria pesada, además de condiciones climáticas exigentes.
Según explicó Cristian Camargo, coordinador provincial de Salud y Seguridad Ocupacional de la CSS, el plan contempla una supervisión estructurada que incluye evaluaciones médicas integrales, exámenes de laboratorio específicos, monitoreo epidemiológico y capacitaciones sobre prevención y uso adecuado de equipos de protección personal.
Este modelo busca detectar de manera temprana posibles afectaciones relacionadas con riesgos químicos, metabólicos y físicos, así como prevenir complicaciones derivadas de la deshidratación y la sobrecarga laboral.
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Una vez culminada esta fase con las empresas palmicultoras, el programa se ampliará al sector bananero del distrito, comenzando con la empresa Banapiña, que supera los mil trabajadores, extendiendo así la cobertura de vigilancia a otras actividades agroindustriales de la provincia de Chiriquí.





