Las aguas del Parque Nacional Coiba se perfilan como un importante refugio para tortugas verdes adultas, según los primeros resultados del programa de monitoreo que desarrolla el Ministerio de Ambiente desde junio de 2025.
El seguimiento científico, realizado con apoyo del Fideicomiso Ecológico de Panamá, ha permitido identificar ejemplares con una longitud promedio de 73.9 centímetros de caparazón. Cerca del 60 % supera los 75 centímetros y algunos alcanzan hasta 71 kilogramos.
Los registros corresponden a individuos adultos en buenas condiciones físicas, un hallazgo relevante debido a que en otras zonas de alimentación del Pacífico Oriental Tropical predominan ejemplares juveniles.
Las observaciones se realizan durante inmersiones nocturnas en cinco puntos del archipiélago: Playa Blanca, Isla Cocos, Granito de Oro, Bahía Gambute e Isla Ranchería. Cada tortuga es medida, pesada y marcada antes de ser liberada en el mismo sitio donde fue capturada.
El monitoreo también ha identificado una amplia variedad de patrones y tonalidades en los caparazones, desde colores ámbar, naranja y castaño hasta tonalidades oliva y gris.
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Para los investigadores, esta diversidad podría ser una señal de que Coiba funciona como un punto de interacción de tortugas procedentes de diferentes zonas del Pacífico Oriental Tropical.
La investigación busca determinar cuánto tiempo permanecen estos animales en el archipiélago y si posteriormente se desplazan hacia otras áreas de alimentación o reproducción.
Entre las próximas fases se contempla realizar estudios genéticos y utilizar telemetría satelital para seguir los desplazamientos de algunos ejemplares y establecer posibles conexiones entre Coiba y otras poblaciones de tortugas verdes de la región.
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