Francia se convirtió el jueves en la primera gran economía mundial en adoptar un impuesto a los gigantes tecnológicos, después de que el parlamento adoptara una ley que desafía la investigación abierta por Estados Unidos que amenaza con represalias.

La nueva ley pretende acabar con una brecha fiscal, por la que algunos de los pesos pesados de internet pagan muy poco en países donde obtienen muchos beneficios.

La legislación, llamada “tasa Gafa” (un acrónimo para referirse a Google, Apple, Facebook y Amazon), fue aprobada por un último voto a mano alzada en el Senado después de haber pasado previamente por la cámara baja.

Pero la decisión francesa generó una dura respuesta del presidente estadounidense, Donald Trumpm, incluso antes de que se aprobara la ley, que ordenó una investigación, algo que el ministro francés de Economía calificó de hecho sin precedentes en la historia de las relaciones entre ambos países.

La investigación, en función de sus conclusiones, podría provocar medidas de represalia estadounidenses.

La idea es imponer una tasa del 3% sobre los ingresos de las mayores empresas tecnológicas que dan servicios a los consumidores franceses.

El impuesto, que debería recaudar unos 400 millones de euros (450 millones de dólares) este año y 650 millones (732 millones de dólares) en 2020, debería aplicarse a una treintena de grupos empresariales, muchos de ellos estadounidenses, pero no únicamente.

“A Estados Unidos le preocupa mucho que los impuestos por los servicios digitales, que se espera que sean aprobados por el Senado francés mañana, se dirijan de manera injusta a las empresas estadounidenses”, había declarado en un comunicado el representante de Comercio estadounidense, Robert Lighthizer.

Pero el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, rechazó la reacción estadounidense el jueves, y declaró que las “amenazas” no eran la manera de resolver tales diferencias.

“Entre aliados debemos y podemos solucionar nuestras diferencias de otra forma que con amenazas”, dijo ante el Senado francés.

“Francia es un Estado soberano, decide soberanamente sus disposiciones fiscales y seguirá decidiendo soberanamente sus decisiones fiscales”, añadió.