Evidencias fósiles como un diente de Megalodon, el tiburón más grande que ha podido existir de apróximadamente 20 metros de largo y 30 toneladas de peso; una mandíbula de caballo de la formación cucaracha; el hocico de un pez Marlin, conocido comúnmente como pez espada que vivía en una profundidad mínima de 200 msnm; además una especie de rinoceronte sin cuernos y restos de camellos, todos ya extintos; fueron algunos de los hallazgos durante trabajos de excavación en la ampliación del tercer juego de esclusas (Pacífico y Atlántico).
Según científicos el hallazgo no deja de sorprender pesé a que el proyecto de expansión de la vía acuática se analizó desde el punto de vista paleontológico, aseguran que Panamá desde hace millones de años fue ruta para la migración de especies.
Antes de ser hallado los restos paleontológicos se creía que la existencia del istmo de Panamá data de hace 3 millones de años, teoría que es rectificada debido al descubriendo de especies marinas y terrestres de alrededor de 38 millones de años.
Está revelación permite reconstruir la fauna que ocupó el istmo, incluso estudiar los cambios climáticos ocurridos en esa época debido a que gran parte de Panamá emergió de las profundidades del mar y paso hacer un paisaje con abundante vegetación.




