La diabetes y la hipertensión arterial son las principales enfermedades no transmisibles asociadas al desarrollo de la enfermedad renal crónica. Cuando estas no se controlan a tiempo, pueden dañar los riñones de manera silenciosa y aumentar el riesgo de que el paciente requiera tratamiento de hemodiálisis.

Sobre este contexto, el coordinador nacional de Hemodiálisis de la Caja de Seguro Social (CSS), Dr. Francisco Vargas, aclaró que, la mayoría de los casos de enfermedad renal crónica, pueden prevenirse mediante un diagnóstico oportuno y el adecuado control de estas enfermedades.

“Un paciente con diabetes tiene entre dos y cuatro veces más riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica y enfermedad renal terminal que la población en general. Si además presenta hipertensión arterial, el riesgo aumenta considerablemente, especialmente cuando el diagnóstico se realiza de forma tardía”, señaló.

De igual forma, el especialista, manifestó que, uno de los errores más frecuentes es que los pacientes no acuden a sus controles médicos o abandonan el tratamiento indicado, lo que acelera el deterioro de la función renal.

Además, el Dr. Vargas, recordó que, tanto la diabetes como la hipertensión, pueden detectarse mediante evaluaciones sencillas, como: la medición de la glucosa en sangre, la hemoglobina glicosilada, el control periódico de la presión arterial y el perfil lipídico, pruebas que permiten identificar factores de riesgo y actuar de manera temprana.

Igualmente, destacó que, la prevención, también pasa por adoptar hábitos de vida saludables y controlar otros factores de riesgo, como: la obesidad y la dislipidemia, ya que forman parte del llamado eje cardiometabólico, estrechamente relacionado con el desarrollo de la enfermedad renal crónica.

 

¡Camparte en tus Redes Sociales!